Aunque esta historia ya se ha contado muchas veces y probablemente much@s la conozcais, no podemos dejar pasar la oportunidad que nos brinda el calendario para dedicar nuestra entrada de hoy a un hecho que marcó un antes y un después en la cirugía.
Hay que remontarse a la última década del siglo XIX cuando el jefe de cirugía del Hospital Johns Hopkins de Baltimore, William Stewart Halsted, discípulo de Lister y sus métodos antisépticos; ideó un invento que revolucionaría la práctica de la cirugía por su contribución a la asepsia, los guantes de goma.
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| Halsted |
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| Lister |
Esta feliz idea surgió de la necesidad de solucionar el problema de su enfermera y ayudante en quirófano Carolina Hampton, que había desarrollado una dermatitis de contacto en sus manos por el uso del pulverizador de solución antiséptica con derivados del mercurio; y que la hicieron plantearse dejar su profesión.
Por ello, Halsted solicitó a la empresa Goodyear Rubber Company que diseñaran unos guantes de goma a partir de un molde de las manos de la enfermera, y que fueran lo suficientemente finos para desarrollar su trabajo. Así la dermatitis desapareció y pudo continuar su labor en quirófano sin la necesidad de usar los agresivos antisépticos ya que los guantes podían esterilizarse al vapor.
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| Corolina Hampton |
Tiempo después el cirujano se casó con la enfermera y los guantes empezaron a ser usados por otros ayudantes gracias a lo que se consiguió una considerable reducción de las infecciones.
De esta forma, uno de los mejores métodos de barrera contra las infecciones quirúrgicas vino al mundo "por amor".





