Las estrategias de seguridad del paciente deben ser un
compromiso de los profesionales, y es por ello que desde organizaciones
internacionales y también a nivel nacional y local se fomentan planes de referencia para
la mejora de la seguridad del paciente en los sistemas sanitarios, orientando
sus esfuerzos a cuatro aspectos claves: fomentar la cultura de seguridad a todos los
niveles; evaluar y promover un buen clima de seguridad; aumentar la formación
en seguridad del paciente y en los llamados factores humanos o factores no
técnicos de los profesionales; y desarrollar elementos de seguridad a nivel de
unidades clínicas.
Centrándonos
en este último aspecto y en la especialidad en la que nos movemos se puede hablar de práctica de seguridad en el ámbito quirúrgico o, como se le
denomina en el Plan Estratégico Nacional, Programa de “Cirugía Segura”.
Este
Programa propone trabajar en cuatro áreas específicas:
- prevención de la infección de herida quirúrgica
- prevención de errores de identificación de paciente/lugar de la cirugía/procedimiento quirúrgico
- mejora de la seguridad de los equipos quirúrgicos
- seguridad en el manejo de la anestesia y el uso de los medicamentos.
La
monitorización de estas medidas se basa en el uso de unos determinados sistemas
de aplicación como son el Proyecto de Infección Quirúrgica Zero (IQZ), el
Listado de Verificación de Seguridad Quirúrgica (LVSQ) y el Sistema
de Identificación estandarizada y homogénea de vías de administración, medicamentos por
vía parenteral y jeringas para fármacos en anestesia.
No
hay que olvidar que los errores ocurren, pero para aprender de ellos y para
mejorar las medidas de seguridad existen unos sistemas de notificación de
incidentes que permiten informar de los incidentes relacionados con la atención
sanitaria y obtener información útil sobre la secuencia de acontecimientos que
han llevado a su producción, facilitando oportunidades de aprendizaje para
evitar su repetición.
La
principal limitación de los sistemas de notificación es la infranotificación,
entre cuyas causas se encuentran la falta de cultura de la organización y el
temor de los profesionales a verse implicados en acciones judiciales por falta
de una normativa específica que los proteja. Este temor influye en la calidad
de los datos obtenidos de estos sistemas y en el aprovechamiento de la
información registrada.
En general estos sistemas de notificación suelen ser voluntarios
y anónimos, ya que se observa que de esta manera hay una mayor implicación de
los profesionales en su uso.
